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El Ingreso Mínimo Vital

Desde el pasado mes de junio, ya está al servicio de la ciudadanía una nueva prestación no contributiva de la seguridad social, el INGRESO MÍNIMO VITAL (IMV). Esta ayuda mensual, pretende prevenir el riesgo de pobreza y la exclusión social, y está dirigida a personas que carecen de recursos económicos con los que cubrir sus necesidades más esenciales.

El equipo de acogidas y gestión de ayudas de la organización, apoya a las personas usuarias en el ejercicio del derecho a esta prestación, acompañando la solicitud, tramitación y resolución de la misma. 

En el caso del País Vasco, el IMV constituye una opción para aquellas personas que no tienen acceso a la Renta de Garantía de Ingresos, ya que para ser perceptor/a de la RGI, se exige por norma general el empadronamiento en la CAV por un periodo mínimo de tres años. El IMV rebaja la exigencia del tiempo de residencia efectiva a un año de duración en el país, pero incluye como requisito que ese tiempo de permanencia se haya dado dentro del marco de la legalidad, es decir con permiso de residencia.

Aunque se estima que podrían beneficiarse de esta prestación 2,3 millones de personas, en muchos casos no se llega a solicitar la prestación por desconocimiento de su existencia, por incumplimiento de requisitos o por la dificultad para obtener una cita presencial en las oficinas de la seguridad social, en parte debida a las insuficientes competencias digitales de algunas personas. Además, otros muchos casos se encuentran pendientes de pago o de resolución por parte de la administración.

Esta ayuda destinada a los hogares en situación de especial vulnerabilidad, constituye un reconocimiento a la dignidad de las personas, especialmente en estos momentos en los que la crisis sanitaria ha traído consigo consecuencias devastadoras en el nivel de ingresos de algunas familias.